Hoy en día nadie es ajeno al grave problema de la gran cantidad de basura que generamos y su impacto en la naturaleza. Contribuir a la lucha contra el cambio climático no pasa únicamente por reutilizar o reciclar. Hay muchas maneras de tomar conciencia y aportar nuestro granito de arena, y una de ellas es viajando.


El turismo sostenible es una tendencia que cada vez está más instaurada en la sociedad. El respeto por el medio ambiente, el entorno y las costumbres locales de los destinos vacacionales contribuyen, y mucho, a preservar el medio ambiente y a practicar el turismo responsable. Se necesita un cambio de mentalidad global para conseguir que toda una sociedad se desarrolle desde una mirada responsable y ecológica. Sin embargo, aplicando pequeños cambios en nuestras rutinas y, sobre todo, en nuestros viajes, podemos contrarrestar la huella turística y el impacto residual que cada vez es más evidente. 

¿Cómo se puede viajar de forma sostenible?

Viajar de forma más sostenible empieza en el proceso de planificación. Preparar tu viaje desde una óptica ecológica implica ser conscientes del transporte que vamos a usar, del tipo de alojamiento donde nos vamos a hospedar, de la comida que vamos a consumir y del tipo turismo en general que vamos a practicar.

Si este año te has planteado disfrutar de tus vacaciones teniendo en cuenta el medio ambiente, aquí tienes algunos consejos para ponerlo en práctica:

No imprimas tus reservas de vuelo, hotel o museos/monumentos: Hoy en día ya no es necesario imprimir los documentos para poder viajar o para acceder a lugares turísticos. Cuando reserves un vuelo, basta con hacer el check-in online y guardar tu tarjeta de embarque en formato digital apto para cualquier smartphone. La reserva del alojamiento también la puedes llevar en tu móvil. Una vez llegues, lo más probable es que solo te pidan tu documento de identidad y el número de reserva.

Apuesta por el transporte público o sostenible: En la medida de lo posible, intenta usar el transporte público local o muévete con alternativas más ecológicas: bicicleta, moto o coche eléctricos, etc. 

Usa tu propia botella de agua: Uno de los residuos que más contaminan y que más cuesta de reciclar es el plástico. Y las botellas de agua, con el calor sofocante del verano, es la bebida más solicitada en cualquier viaje. Hazte con una botella de acero inoxidable que, además, mantendrá el agua

Llévate cubiertos reutilizables: No pueden faltar en tu mochila si quieres viajar de forma sostenible. Haciéndote tan solo con un tenedor, un cuchillo y una cuchara de acero inoxidable o de bambú ya estás contribuyendo, y mucho, a no generar residuos de un solo uso como los cubiertos de plástico. Ocupan muy poco espacio en tu equipaje, los puedes llevar contigo a diario y son verdaderamente útiles.

Incluye en la maleta un tupper o una funda para bocadillos: Te serán muy útiles para cuando compres comida para llevar y evitarás que te la sirvan en envoltorios contaminantes.  

Viaja con tus propios productos de higiene personal: En vez de llevar los botellines de plástico, te proponemos llevar champú, gel y otro tipo de jabones en formato sólido. ¿Los has probado? Son mucho más naturales, ligeros y sostenibles.

Evita residuos plásticos innecesarios en el equipaje: No protejas la maleta con el film de plástico, evita guardar parte del equipaje en bolsas de plástico. En vez de eso, llévate un par de bolsas de tela para guardar las compras que hagas o prendas a separar.

Principales beneficios de practicar el turismo sostenible:

  • Favorece el consumo responsable y el respeto por el medio ambiente
  • Reduce los residuos, sobre todo plásticos de un solo uso, evitando que se viertan en los fondos marinos.
  • Aboga por el respeto y la conservación de la fauna y la flora del lugar visitado
  • Beneficia a las comunidades locales y promueve el consumo de productos autóctonos
  • Viajas más barato, más cómodo y más sostenible
  • Enseña a las generaciones emergentes un nuevo concepto de turismo y una nueva forma de vida

Recuerda que solo tenemos un planeta y todo cambio empieza por uno mismo. Cualquier gesto, por pequeño que sea, cuenta para el medio ambiente. Y tú, ¿te apuntas a viajar de forma sostenible?