Muchas veces, tenemos ideas equivocadas sobre el efecto que tiene lo que comemos en nuestro cuerpo. Por ello, aquí te presentamos algunos mitos y realidades que pueden ayudarte a mejorar tus hábitos alimenticios y comer sano.

1.Pensar que después de determinado horario la fruta engorda más que a la mañana.
Una fruta aporta las mismas calorías antes o después de las comidas. Si se consume antes produce saciedad, ya que contiene fibra. El orden en que se ingieren los alimentos no influye en el total de calorías diarias.

2. Creer que el consumo de agua, durante la comida, hace que se asimile el doble.
El agua no aporta calorías, ya que no contiene nutrientes. Por lo tanto, no engorda, aunque se tome antes, durante o después de las comidas.

3. Afirmar que todas las grasas son malas.
Hasta hace un tiempo se creía que las grasas eran malas para la salud. Sin embargo, estas cumplen un rol importante en tu organismo, ya que entre sus funciones se encuentran la proporción de energía y la reducción del colesterol. Por eso debes consumir las grasas saludables como el aguacate, los frutos secos, el aceite de oliva y las semillas de linaza o chía.

4. Sustituir con zumos y batidos, los alimentos.
Ni los batidos ni los zumos contienen todos los nutrientes de las frutas y verduras que necesitaríamos, por lo que no debemos seguir una dieta solo a base de ellos. No pueden sustituir a una comida principal ni formar parte de un patrón dietético en sí mismo.

5. Dejar el gluten por creer que hace mal.
Solo las personas que han sido diagnosticadas con enfermedad celíaca, es decir, que presentan intolerancia intestinal a esta proteína del trigo, deben excluirlo de sus dietas. La frase “libre de gluten” no es sinónimo de saludable; ten en cuenta que muchos de los productos que lo sustituyen tienen mayores cantidades de azúcar y grasas trans.

6. Restringir alimentos de forma tajante como por ejemplo los carbohidratos.
Alimentar los músculos con carbohidratos ayuda a superar las rutinas de pérdida de grasa. Tu cuerpo necesita un suministro decente de carbohidratos después del entrenamiento para que la quema de grasa continúe tanto tiempo como sea posible. Es necesario también, reponer el glucógeno que hemos perdido tras hacer ejercicio.

7. No ingerir legumbres
En general la tendencia es preparar las legumbres casi siempre guisadas y acompañadas de alimentos grasos que aumentan muchísimo el valor calórico del plato de legumbres que se come. Es por eso por lo que se asocia a que en sí mismas las legumbres tienen un alto contenido calórico. Pero esto es un mito; las legumbres entregan un alto porcentaje de hierro, tienen un alto contenido en fibra, lo que es fundamental para una óptima digestión. Además, reduce el colesterol y promueve el control de la glucosa.

8. Utilizar edulcorante en lugar de azúcar.
Una cucharita de azúcar aporta 8 calorías al café del desayuno. Un aporte calórico mínimo respecto a la media de 2.000 calorías diarias de una dieta equilibrada prototipo.

9. Compensar (un día comí mucho, entonces al día siguiente como demasiado poco).
Es mejor hacer por lo menos cuatro comidas, pero más ligeras. El cuerpo recibirá así dosis equilibradas de carbohidratos, proteínas, grasas, minerales y vitaminas. Esa es también la mejor forma de no sentir hambre y evitar las tentaciones.

10. Los alimentos congelados son menos nutritivos que los frescos
El proceso de congelación no altera las cualidades de los alimentos, por lo que el pescado o la carne congelada tienen las mismas propiedades que si los comemos frescos. Eso sí, debemos tener en cuenta que se haga una buena descongelación de ellos.