Caminar es uno de los ejercicios más fáciles y saludables que existen. Cuando caminas, el metabolismo y una gran parte de grupos musculares se activan y tonifican, por lo que es un buen ejercicio para practicar a diario sin dedicarle demasiado esfuerzo y combinándolo con tus rutinas semanales de entrenamiento.

Se trata de un ejercicio apto para todas las edades y condiciones físicas e ideal para ponerlo en práctica durante todo el año. Cuando caminas de forma regular, debes saber que estás practicando un ejercicio cardiovascular potente, con el que quemas calorías, mejoras la respiración, relajas el sistema nervioso y alivias la tensión acumulada.

Si eres de los que vas andando a todas partes y disfrutas de largas caminatas en cualquier época del año, toma nota de estos 6 consejos para sacarle el máximo partido:
Equípate con material adecuado

Antes de nada, hazte con unas zapatillas deportivas de suela flexible y viste con ropa cómoda y transpirable. Recuerda llevar siempre contigo una botella de agua para mantenerte hidratado, sobre todo durante los meses de verano. 

Camina a un ritmo in crescendo

Si caminar aun no es un hábito para ti, empezar a hacerlo poco a poco es la mejor manera de habituar el cuerpo a practicar ejercicio físico regular y mantenerlo en el tiempo. Empieza siguiendo un ritmo cómodo para ti y poco a poco auméntalo hasta convertir tu paseo en una rutina de entrenamiento físico. También puedes combinar intervalos de ritmo más pausado con otros intensificando la velocidad del paseo. 

Cuanta más distancia, más beneficios

La distancia recorrida es más importante que la velocidad. Y este es un consejo que también puedes aplicar a tus sesiones de running. Es más recomendable (y más beneficioso) ampliar las distancias recorridas de forma paulatina que incrementar el ritmo de un día para otro.

La regularidad es la clave

El tiempo que le dedicas a este ejercicio es primordial para conseguir tus objetivos. Si quieres sacar el máximo partido a tus paseos, lo más recomendable es caminar de 3 a 5 días por semana, como mínimo, y unos 30 minutos cada día.

Mejora la postura para obtener mejores resultados

La postura que adoptas cuando caminas también incide en los resultados. Mantén la espalda y el cuello rectos, mejorará la posición de la columna vertebral, reducirás el impacto en las articulaciones y evitarás dolores o lesiones. Tampoco debes olvidar los brazos, que puedes usarlos para impulsar tus pasos y fomentar la aceleración. Recuerda no apretar los puños mientras caminas, ya que impides la posición correcta del hombro y se carga mayor tensión en la espalda.

El descanso también forma parte del entrenamiento

Hacer paradas de vez en cuando y tomar aire también es beneficioso y saludable. Si te sientes agotado/a o notas que tus músculos necesitan descansar, baja el ritmo de tu caminata o directamente para unos minutos, hidrátate y recupera fuerzas para continuar disfrutando del paseo.

Aplicando estos consejos podrás mejorar tu técnica y aprovecharás al máximo tus paseos. Caminar regularmente tiene un sinfín de beneficios, entre ellos la mejora de la salud cardiovascular y la reducción del estrés. ¡Incorpóralo como un ejercicio más en tu rutina de entrenamiento y experimenta todas sus ventajas!