Las vacaciones, el cambio de rutinas y la desconexión son necesarios para el organismo. El descanso, tanto físico como mental, ayuda a recuperarse y a poder retomar el día a día con más fuerza y energía.

Recargar las pilas durante las vacaciones es, por lo tanto, imprescindible para poder conectar de nuevo con las funciones diarias de cada uno. Durante este periodo de descanso, muchas personas continúan con sus rutinas de ejercicio físico aun estando de vacaciones, no solo para mantener la forma física sino para mantener un buen estado de salud y bienestar. Sin embargo, algunas personas deciden hacer un parón también en su plan de entrenamiento, bajar el ritmo de sus sesiones o simplemente dejan de lado la rutina de ejercicio físico hasta la vuelta de las vacaciones.
En estos casos, tras un periodo de parón, entran las prisas por recuperar la forma física. Pero las prisas nunca suelen ser buenas. Por ello, hacer uso de las progresiones en el entrenamiento será fundamental para lograr los objetivos de forma eficaz y sin sufrir molestias o lesiones. La clave está en no querer conseguir resultados en dos días y ser conscientes de que retomar la forma física manteniendo la misma intensidad después de un periodo de descanso puede ser contraproducente para la progresión, la salud y el rendimiento de uno mismo.

Prográmate nuevos objetivos
Ahora es un buen momento para volver a trazar los objetivos o metas a lograr en tu plan de acondicionamiento físico. Es conveniente que dichos objetivos sean realistas y se adecúen a las necesidades y el estado físico de cada persona, ya que en ocasiones fijar objetivos inalcanzables pueden provocar desmotivación y renuncia al no visualizar los progresos en el entrenamiento.

Bríndate un breve periodo de adaptación
Tras las vacaciones, el cuerpo y la mente necesitan un periodo de adaptación para volver a la rutina diaria. Lo mismo ocurre con el entrenamiento físico. La fase de adaptación es importante respetarla para que el organismo se adecue de nuevo a la realidad y retome el ritmo de forma gradual.

Introduce las progresiones en tus entrenamientos
Materializar ese periodo de adaptación necesario en el entrenamiento tras una temporada de descanso pasa por introducir la progresividad. Las progresiones en cualquiera de sus variables (intensidad, volumen, etc.) pueden ser lineales, que se introducen de manera periódica; escalonadas, con incrementos más acentuados para luego volver a la intensidad anterior durante un tiempo, y onduladas, introduciendo intensidades cada vez más altas. Las progresiones en el entrenamiento son un factor clave para evitar el estancamiento, conseguir los objetivos con éxito y, sobre todo, evitar sobrecargar la musculatura corriendo el riesgo de lesión. 

Impulsa tu rendimiento con un plan de entrenamiento personalizado
Es muy común que algunas personas que acuden al gimnasio y entrenan por su cuenta se creen rutinas propias de entrenamiento sin los conocimientos ni la formación necesaria para ello. Si realmente quieres sacar el máximo partido a tu entrenamiento físico, impulsar tu rendimiento y conseguir tus objetivos con garantías, contar con el asesoramiento de un entrenador personal es la solución. De la mano de un experto en entrenamiento personal, tendrás acceso a un gran abanico de posibilidades para ejercitarte de forma 100% personalizada con la guía de un profesional del fitness que monitorice constantemente tu evolución.