La mayoría de las personas que van al gimnasio suelen concentrarse en entrenar los grupos musculares principales como la espalda, el pecho, la pierna, el hombro o los brazos, pero se olvidan de ejercitar una parte fundamental del cuerpo y que usamos todo el tiempo, aunque no nos demos cuenta. Y no sólo al hacer ejercicio sino también en nuestra actividad diaria. Efectivamente, hablamos del antebrazo.

La zona del antebrazo comprende la musculatura que empieza a la altura del codo y se inserta en diferentes partes de la muñeca y, si bien no es el músculo más llamativo del cuerpo, unos antebrazos bien desarrollados serán esenciales para un rendimiento óptimo durante nuestro entrenamiento.

Qué papel juegan los antebrazos en el ejercicio.

En el gimnasio los antebrazos son los responsables de la fuerza que desarrollamos al agarrar un peso, por lo que son fundamentales para poder trabajar el resto de grupos musculares. Aunque no sólo son importantes para levantar peso, también se usan habitualmente en muchos ejercicios funcionales como, flexiones y todo tipo de movimientos en los que trabajemos con nuestro propio cuerpo.

Descuidar el entrenamiento del antebrazo puede conducir a un mal desarrollo de la musculatura y ocasionar lesiones. Unos antebrazos y muñecas débiles no sólo afectarán a tu entrenamiento de fuerza, sino que además sentirás molestias al cargar con objetos pesados y tendrás más posibilidades de sufrir una tendinitis. También notarás una menor destreza en actividades tan cotidianas como escribir. De ahí la importancia de ejercitarlos y fortalecerlos a menudo.

¿Pero qué beneficios tiene ejercitar el antebrazo?

El entrenamiento de los antebrazos, muñecas y manos en todas sus variantes y movimientos te ayudará a mejorar tu agarre, reducir la tensión del codo y la muñeca y aumentar tu flexibilidad y destreza.

Mejora el agarre: ser capaz de agarrar y controlar los pesos es una parte fundamental de cualquier rutina de entrenamiento de fuerza, por lo que unos antebrazos y unas muñecas fuertes te permitirán desarrollar adecuadamente los bíceps, tríceps, deltoides, tórax y espalda.

Ayuda a reducir la tensión articular: es probable que hayas oído hablar del "codo de tenista"; o incluso puede que lo hayas sufrido. Esta dolencia es debida al uso excesivo de la articulación del codo. Unos antebrazos bien desarrollados pueden ayudar a aliviar esta tensión al distribuir uniformemente la carga sobre los brazos cuando entrenes, o al hacer cualquier otra actividad.

Por ello es bueno que, después de ejercitar los antebrazos, estiremos correctamente la musculatura implicada realizando suaves estiramientos de flexión y extensión de la mano.

Mayor destreza: pero el fortalecimiento y el aumento de la flexibilidad en los antebrazos, las muñecas y las manos también mejoran las habilidades motoras, necesarias para cualquier actividad en nuestro día a día como escribir, cargar o levantar cosas.

Recuerda no sobrecargar la zona con múltiples ejercicios, ya que el antebrazo se ejercita en la mayoría de ejercicios de tren superior, por lo que indirectamente ya se está entrenando.

Así que no lo olvides, incluye algunos ejercicios de antebrazo en tu rutina para desarrollar y fortalecer bien esta zona del cuerpo. Verás que en poco tiempo notarás resultados ¡y mejorarás tu forma de entrenar!