El yoga es una práctica saludable y muy beneficiosa que incluso los especialistas en salud la recomiendan como terapia. No hay duda de que la práctica ancestral y oriental del yoga se ha convertido en un símbolo de bienestar y paz interior para todo el resto del planeta. Y es que, entre sus innumerables beneficios, destacan la relajación del sistema nervioso y la reducción del estrés, ya que con el yoga se trabajan ejercicios de respiración, estiramiento muscular y relajación corporal que ayudan a conseguir el equilibrio perfecto entre cuerpo y mente.

Millones de personas en todo el mundo practican yoga en sus más variados estilos: Hatha, Ashtanga, Vinyasa, yoga dinámico, etc. Todos ellos favorecen el equilibrio corporal, trabajando desde la conciencia del movimiento y la respiración, y su práctica habitual produce una transformación en la persona que lo ejercita. 
Con la práctica constante del yoga, a medio plazo se notan cambios sustanciales en el plano físico (figura más flexible y definida), así como en el plano emocional (uno se siente mejor, más relajado y con la mente en calma). Sin embargo, como ya avanzamos en el artículo Yoga y alimentación: el mix perfecto para conseguir el bienestar integral, el yoga no es solo un tipo de actividad física, sino también una forma de actuar y de entender la vida. El yoga es un estilo de vida. 

Las personas que practican yoga suelen seguir un estilo de vida consciente y saludable que incluye una alimentación equilibrada en la que se priorizan los alimentos de origen vegetal; una mirada respetuosa con el entorno y el medio ambiente, así como una visión más consciente del propio cuerpo y mente, buscando la conexión con uno mismo, el autoconocimiento y la armonía, centrándose en el momento presente.

Pero una de los grandes beneficios del yoga es el poder que tiene para transformar el estado de ánimo. El ritmo frenético del día a día, el trabajo, la familia y el cúmulo de obligaciones pueden llegar a provocar que el sistema nervioso se bloquee y la persona afectada sienta síntomas de estrés y ansiedad. Sin embargo, la práctica del yoga tiene la capacidad de romper con ese estado emocional y aportar bienestar, calma y paz hasta en los días más grises.

En cada sesión de yoga, dejas atrás todas las circunstancias que te envuelven, el ruido externo e interno, y te centras en el transcurso de la respiración, que a su vez te ayuda a conectar con el presente, el aquí y ahora. Paralelamente, tus músculos se relajan, liberan la tensión acumulada a lo largo del día y tu cerebro empieza a segregar endorfinas y a liberar toxinas mientras pones en práctica cada una de los asanas. 

Esta transformación se produce a muchos niveles: mientras practicas yoga mejora tu circulación sanguínea y la presión arterial, fortaleces y mejoras la flexibilidad de distintas zonas del cuerpo y, sobre todo, cambias de mentalidad. Una vez finalizas la sesión de yoga, ves las cosas desde otro punto de vista y notas un gran cambio mental. Tu mente está ahora en calma, se ha visto reducido el nivel de estrés y tensión en tu cuerpo y, por lo tanto, tienes otra mirada hacia las circunstancias que hasta hace unos minutos tanto te preocupaban. 

Este estado de calma y bienestar mental ayuda a tomarse los imprevistos de otra manera, pues si hay algo que no sale como deseas, no frunces el ceño y decides pasar el resto del día malhumorado, sino que aprendes a no prestarle más atención de la que se merece y pasas página con mayor facilidad.

Además, el yoga te aporta mayor paciencia y constancia. Si bien es cierto que cuando empiezas a practicar yoga notas rápidamente la sensación de bienestar y calma mental, los resultados a nivel físico no son inmediatos. A medida que avanzas en la práctica, vas consiguiendo fuerza y flexibilidad para las asanas. Es un proceso en el que se necesita de constancia y paciencia para notar semana a semana los progresos que se adquieren.

Con el yoga encontrarás la energía y vitalidad que necesitas para afrontar el día. Es por ello que el yoga es una práctica muy recomendada para hacer por la mañana, de este modo sus efectos y beneficios impregnarán cada minuto de tu día. Pero no solo encontrarás la energía y vitalidad físicas, sino también la mental. Aquella energía, ilusión y motivación que te ayudarán a conseguir tus objetivos y que, a su vez, te aliviarán de posibles presiones y tensiones acumuladas.