¿Eres consciente de la postura de tu cuerpo a lo largo del día? La postura corporal que adoptamos no solo influye en nuestra salud, sino que también percute en la imagen que los demás tienen de nosotros. Por eso, conviene revisarla y asegurarte de que lo estás haciendo bien.

Seguro que de pequeño te han llamado la atención diciéndote: “siéntate bien, que de mayor te dolerá la espalda”. Y como siempre, las advertencias de tu madre son totalmente fundadas. Los dolores de espalda son las principales dolencias que acarreamos por no mantener una postura correcta mientras caminamos, estamos sentados o durmiendo. Pero unos hombros hacia delante, la espalda curvada y la cabeza gacha también dan información personal a nuestros interlocutores.

De hecho, sacar pecho y erguir la cabeza no solo sirve para evitar dolencias musculares. Está comprobado que corregir la postura te carga de energía, aumenta tu confianza y mejora la imagen que los demás tienen de ti. De acuerdo con un estudio publicado en el American Psychological Association (APA), las personas que mantienen una buena postura reportan menos sentimientos de miedo y más emociones positivas.

Además, al estirar la columna y abrir el pecho, podrás respirar mejor y aumentarás tu capacidad y resistencia para llevar a cabo cualquier propósito, ¡incluso en el trabajo! Por lo que, mantener una postura correcta te permitirá trabajar mejor y ser más eficiente, lo que derivará en una reducción del estrés. ¡Todo son ventajas!

Muchas veces no somos conscientes de nuestra propia postura corporal, ni de lo que transmitimos con ella. Es solo cuando nos vemos en las fotos o en los escaparates al pasar por la calle cuando nos llama la atención la curvatura de nuestra espalda. Si a ti también te ha pasado, no te preocupes, tenemos la clave para que la corrijas poco a poco y en distintas situaciones.

Corrige tu postura corporal estando de pie

Conseguir la postura corporal correcta al estar de pie es muy fácil. Solo tienes que separar las piernas a lo ancho de las caderas, llevar el coxis hacia abajo y la pelvis ligeramente hacia adelante para proteger la zona lumbar. Además, abre el pecho empujando las costillas hacia adelante y hacia arriba. Y por último, rota los hombros hacia atrás y hacia abajo para que queden bien encajados.

Corrige tu postura corporal estando sentado

Un gran porcentaje de la población pasa mucho tiempo sentado. Por eso, y para evitar que las largas jornadas de trabajo nos pasen factura, es recomendable sentarse adecuadamente. Para ello, apoya la espalda en el respaldo del asiento y reposa los dos pies en el suelo. A partir de ahí, ajusta la altura de la mesa y de la silla. Las piernas tienen que formar un ángulo recto y los brazos tienen que poder descansar sobre la mesa sin tener que elevar los hombros, no queremos generar tensión en los trapecios.

Por último, no olvides abrir pecho, retirar los hombros hacia atrás y alinear la columna llevando la coronilla al techo e inclinando la barbilla ligeramente hacia abajo.

Situaciones en las que podemos corregir la postura corporal

Ahora viene lo difícil, mantener esta posición o volver a ella cada vez que te des cuenta de que te has descolocado. Pero lo bueno es que tenemos muchas situaciones en las que poder practicar: cuando esperas el autobús o el metro, cuando charlas con alguien estando de pie o cuando esperas tu turno para ser atendido en una tienda. Sin contar las 8 horas que pasas sentado en una silla.

Además, puedes ponerte una alarma cada cinco o diez minutos para acordarte de corregir la postura. Con el tiempo, puedes disminuir la frecuencia de estos toques de atención.

Al principio puede costar mantener el hábito, pero una vez adquirido, tu espalda te lo agradecerá en el futuro.