Nuestro día a día funciona con un ritmo tan acelerado que en muchos casos nos conformamos, simplemente, con poderlo seguir sin que nos engullan el estrés, la angustia o la ansiedad que genera tener que compatibilizar las tareas y responsabilidades a nivel personal, familiar, laboral y social.

Para llevar con tranquilidad y solvencia todos los retos que la vida nos presenta diariamente, y que exigen un alto grado de implicación y esfuerzo de nuestra parte, puede ser buena opción empezar a tomarse las cosas de forma distinta, más calmada, contemplativa, viviendo las cosas con serenidad y no con temor y prisas. Y mejorar nuestra calidad de vida puede empezar con algo tan sencillo como la alimentación.

Con este objetivo nació el mindful eating, una práctica cada vez más popular que no significa otra cosa que “alimentarse desde la consciencia”; o, dicho de otra forma, tener una actitud observadora ante nuestros hábitos alimenticios.

¿Cómo puede ayudarnos el mindful eating?

La principal razón que justifica la exploración y práctica del mindful eating no es de carácter místico o espiritual sino estrictamente científica. Los investigadores en el campo de salud han trabajado durante años para demostrar las conexiones entre la salud mental y su impacto en los procesos intestinales. Fijémonos en cómo -muy probablemente- hemos actuado alguna vez cuando nos hemos sentidos angustiados o estresados por alguna circunstancia vital. Una de las primeras reacciones para afrontar esa incomodidad emocional suele llevarnos a abrir la nevera o el armario y comer lo primero que encontramos.

Pues bien, la práctica del mindful eating pretende justamente ayudarnos a no caer en la impulsividad de pagar con el estómago momentos en los que somos más vulnerables emocionalmente. Si conseguimos llegar a controlar lo que comemos, analizando cómo lo hemos hecho y cuál ha sido nuestra asimilación, los beneficios sobre nuestra salud física y mental serán más que notables. Seremos más conscientes de si comemos por ansiedad o por hambre real, y tendremos más poder para elegir cuándo comer y en qué medida, así como para disfrutar más del sabor de los alimentos.

¿Cómo poner en práctica el mindful eating?

La pregunta “¿tengo hambre de verdad, o es sólo gula?” es una cuestión que muchas personas se plantean de forma habitual. Aquí, el mindful eating pide que antes de comer sin pensar, nos detengamos un momento a analizar el porqué de esta hambre. Aprender a diferenciar si es hambre fisiológica, o tan solo emocional, es el primer paso para desarrollar una alimentación consciente. A partir de aquí, podemos llevar a la práctica el mindful eating con pequeños comportamientos que, si los trabajamos con constancia, pueden llevarnos a un estilo de vida altamente saludable para la mente y el organismo. Algunos de ellos serían:

  • Comer con tranquilidad: aunque tengamos prisa y debamos comer con una cierta celeridad, la diferencia entre hacerlo con o sin ansiedad puede estar en invertir solo tres o cinco minutos más en cada comida. Hay varias estrategias para hacerlo y es bueno que cada persona busque la suya. Por ejemplo, masticar despacio o hacer una pausa de 20 segundos si observamos que estamos comiendo ansiosamente. Además, es muy recomendable que comamos en un espacio relajado, sin ruido y evitando tantos estresores ambientales como sea posible. Comer sentado: es fundamental evitar comer de pie para hacerlo relajadamente. Por nuestros hábitos culturales estamos acostumbrados a comer sentados y deberíamos hacerlo tanto como fuera posible.
     
  • Comer de todo sin quedar llenos: una dieta variada con todos los nutrientes necesarios para nuestro organismo es garantía de éxito para nuestra salud. No menos importante es saber diferenciar el punto entre estar saciados o comer más de la cuenta. Lo primero hace sentirnos satisfechos, lo segundo, pesados y con malestar.
     
  • No comer por comer: aunque es un principio muy básico, muchas veces no lo respetamos. Comer sin hambre, solo por paliar sentimientos de angustia no tiene ningún beneficio, más bien lo contrario. Una recomendación es beber un poco de agua antes de empezar a comer, lo cual nos ayudará a sentirnos un pelín más saciados y, por lo tanto, comeremos de forma menos ansiosa.

Si quieres asesorarte sobre cómo incorporar nuevos hábitos alimenticios y aprender de forma fácil y eficaz cómo puedes introducir el mindful eating en tu día a día, el equipo especialista en nutrición y dietética de Metropolitan, integrado por Dietistas y Nutricionistas titulados y especializados en el área clínica y/o deportiva, estará encantado de ayudarte, guiarte y acompañarte en la mejora de tu estilo de vida. ¡Consulta sin compromiso en tu centro Metropolitan más cercano!