La falta de tiempo puede ser nuestro peor enemigo. Un buen calentamiento y unos adecuados estiramientos antes y después de una carrera son cruciales para evitar lesiones, pero muchas veces esos minutos extra añadidos a tu entreno suponen un tiempo del que no todo el mundo dispone.

Mantener unos bueno hábitos no está reñido con emplear un tiempo excesivo en ello. De hecho, las mejores técnicas conllevan muy poco tiempo: ¡el secreto de los mejores runners es incluir los métodos de prevención de lesiones en su propia rutina!

Mejorar la manera en la que corres es la forma más sencilla y efectiva de evitar daños. Malas prácticas como no calibrar bien la distancia de la zancada, dejar caer el peso sobre la cadera o no controlar el ritmo y cadencia pueden llegar a pasar factura y que tu riesgo de lesiones vaya en aumento.

Un buen trabajo de prevención también se basa en la medida correcta de cada entreno. Los corredores tienden a querer hacer mucho y muy deprisa, añadiendo kilómetros, intervalos e incrementando velocidades antes de que estén realmente preparados para ello.

Y por último, pero no menos importante, la alimentación también debe ser parte del plan de prevención de riesgos: una adecuada hidratación y las suficientes proteínas y carbohidratos te proveerán de energía suficiente para correr y recuperarte, manteniendo una musculatura fuerte y sana.

Por lo tanto, implementando sencillos y efectivos cambios en la técnica de carrera, la intensidad del entreno según tu preparación y teniendo unos buenos hábitos alimentarios, podrás comprobar los enormes beneficios que tu cuerpo experimentará en poco tiempo.

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