Poco se habla del entrenamiento invisible. Más allá de tu rutina diaria de ejercicio físico en el gimnasio o practicando tus clases dirigidas favoritas, existe otro tipo de entrenamiento que es igual de importante que la propia actividad física.

Como consecuencia de la práctica del ejercicio físico regular, se produce en el organismo un gasto energético que puede limitar tanto la intensidad como la duración del propio entrenamiento. Es por este motivo que el entrenamiento invisible cobra especial importancia ya que ayuda a optimizar los entrenamientos, a retrasar la aparición de la fatiga, mejora la recuperación entre sesión y sesión y reduce el riesgo de sufrir lesiones.

Con el objetivo de recuperar el gasto energético y reparar las posibles molestias musculares o fibrilares, el entrenamiento invisible debe formar parte de tu rutina de ejercicio físico. Complementar ambos entrenamientos, el común y el invisible, es la clave del éxito para potenciar tu progresión y mantener tu composición corporal de forma óptima.

¿En qué consiste el entrenamiento invisible?

Descanso reparador. Imprescindible para un correcto funcionamiento del organismo y para la salud de las personas. En el ámbito del entrenamiento físico, el descanso es una parte muy importante del mismo, sobre todo para notar la evolución y el progreso, pues con el descanso permitimos que la recuperación muscular sea más rápida y mayor. Además, un descanso reparador consigue un mayor crecimiento muscular y un mejor rendimiento en el entrenamiento. Conceder algún día de descanso entre sesión y sesión es importante, pero también lo es dormir bien y procurar un descanso reparador. Como parte del entrenamiento y del bienestar del día a día, dormir las horas necesarias para que el cuerpo y la mente descansen es fundamental para mantenerse saludable y con energía.

Alimentación saludable. La nutrición juega un papel fundamental en el estado de forma y salud de las personas, por lo que también forma parte del entrenamiento invisible. Los alimentos que ingiere un deportista inciden directamente en la capacidad de recuperación tras un entrenamiento, en la sensación de fatiga muscular e incluso en la aparición de lesiones. Lo más conveniente es evitar los alimentos que no aporten muchos nutrientes y altos de grasas saturadas y aumentar la ingesta de frutas y verduras.

Ejercicios de estiramiento. Estirar los músculos a diario alivia la tensión acumulada de los entrenamientos. Esta tensión debe ser tratada y aliviada para evitar que derive en posibles molestias o lesiones. Sin embargo, entre los beneficios de los estiramientos musculares también se encuentran la mejora de la flexibilidad, de la salud articular y ayuda a una óptima circulación sanguínea. Por ello, los expertos en deporte y actividad física recomiendan dedicar un espacio al día para realizar ejercicios de estiramiento muscular para que el músculo obtenga el tono adecuado y se acelera la puesta a punto para una nueva sesión de entrenamiento. Sin duda, alargarás tu vida deportiva.

Calma y relajación. Acompañando los estiramientos diarios, puedes aprovechar para realizar ejercicios de respiración y relajación. Tomarse un tiempo para respirar profundamente, realizar algunos ejercicios de yoga o meditar conllevan muchos beneficios para el bienestar integral que, después, se ven reflejados en el rendimiento deportivo. La calma y la relajación forman parte del entrenamiento invisible y son un factor clave para recuperar la energía y la vitalidad necesarias para el día a día y para continuar con la rutina deportiva. Como cuidados extra para conseguir relajar el cuerpo y la mente y favorecer la recuperación, puedes realizar visitas regulares al fisioterapeuta o al osteópata para disfrutar de masajes deportivos que ayuden a aliviar la tensión muscular u otros tratamientos para restablecer y que ayuden a restablecer y preservar la práctica deportiva de forma segura y óptima.