Desde las instituciones vinculadas a la nutrición, al deporte y a la salud en general, existe un amplio consenso sobre la necesidad de realizar actividad física de forma regular y llevar una alimentación saludable a cualquier edad, y muy especialmente en etapas tan cruciales como la niñez y la adolescencia.

No obstante, los datos que presenta el último estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) reflejan que este mensaje no ha calado suficientemente entre la población, no sólo en España, sino también a nivel global. Según este informe, hasta un 80% de los adolescentes de entre 11 y 17 años no lleva a cabo la cantidad diaria de actividad física recomendada. Y estos datos no solo hacen referencia a la práctica de deporte, sino a acciones tan cotidianas como ir caminando o en bicicleta hasta el colegio o jugar activamente durante el recreo.

En períodos de desarrollo psíquico y fisiológico tan sensibles como la adolescencia, es fundamental que los jóvenes adquieran hábitos de vida activos y saludables que les alejen de cualquier tendencia sedentaria. Sin embargo, nos encontramos ante una generación que ha nacido y crecido entre pantallas y dispositivos electrónicos, y que en muchos casos tiene dificultades para alejarse de éstas. Desde la OMS advierten que llevar una vida sedentaria desde edades tan tempranas hace que “los jóvenes tengan una peor salud respiratoria, cardiovascular, peor calidad en los huesos, así como menos probabilidades de mantenerse en un peso recomendable”.

La actividad física tiene un impacto positivo en el desarrollo de un adolescente

No hay duda que la sociedad necesita una profunda transformación estructural que conciba la práctica de actividad física entre los adolescentes con la misma importancia que otras tareas como acudir al colegio, descansar o socializar con los amigos. Practicar deporte de forma regular durante la adolescencia tiene una serie de ventajas, como aprender la importancia del esfuerzo y la disciplina, así como fomentar la competitividad sana. Pero también cuenta con otros beneficios como:

  • Alejarse de lo negativo: Los adolescentes tienen mucha energía por liberar. A diferencia de los adultos, suelen focalizar toda su energía en aquello que les motiva e invertir la justa en lo que no les despierta ningún interés. Si el adolescente consigue canalizar su energía a través del deporte, tendrá muchas menos posibilidades de descargarla en hábitos perjudiciales como pasar muchas horas delante del ordenador, caer en el sedentarismo o en un bucle negativo en cuanto a alimentación, propósitos y motivación personal.
     
  • Mejorar su bienestar emocional: La adolescencia es una etapa de muchos cambios a nivel físico y emocional y especialmente delicada para los más jóvenes. Es por ello que practicar ejercicio físico es uno de los mejores antídotos para alejarlos de síntomas como la ansiedad y el estrés y aumentar el estado de ánimo. Además, les ayuda a descansar mejor y tener una mayor calidad de sueño. 
     
  • Fortalecer sus condiciones físicas: Igual que con los adultos, hacer deporte regularmente protegerá al adolescente de posibles lesiones, mantendrá regulados los niveles de presión arterial y colesterol, aumentará las defensas de su sistema inmunológico, fortalecerá la musculatura y articulaciones, mejorará su sistema cardio respiratorio y, sobre todo, reducirá las probabilidades de padecer sobre preso corporal.
     
  • Fomentar la socialización: Es fundamental potenciar la socialización entre los adolescentes y evitar que caigan en el aislamiento social. Durante la adolescencia, la socialización con el entorno es uno de los factores más importantes que ayudan a construir la identidad de un joven. Por esta razón, ser parte de un equipo o implicarse en algún deporte le hará descubrir la importancia de valores como el trabajo conjunto, la solidaridad, la humildad, el esfuerzo, la competitividad y, en definitiva, fortalecer el sentido de pertenencia a una comunidad. 
     
  • Aumentar el rendimiento académico: Está demostrado que los jóvenes que practican actividad física tienen mayores facilidades para concentrarse, algo fundamental para adquirir en edades tempranas. Según un estudio realizado por la Universidad Internacional de Valencia (VIU), los alumnos físicamente activos obtienen mejores resultados que los que no practican ninguna actividad física y tienen mayor capacidad de atención, memoria y aprendizaje.