Cada vez hay menos dudas sobre los beneficios que conlleva practicar mindfulness o atención plena. Se trata de una técnica milenaria proveniente de Oriente, practicada generación tras generación a lo largo del tiempo y cuyos beneficios están siendo cada vez más ratificados por estudios científicos.

El mindfulness parte de la idea de que la mente no para de generar pensamientos constantes de forma automática e incontrolable. Es el llamado “monkey mind” o mente-mono. La cantidad de estímulos recibidos a lo largo del día, sobre todo a través de las pantallas o las redes sociales, dispersa la mente humana y hace que vivamos en un estado de inercia o desconexión del cuerpo y la mente.

Sin embargo, el mindfulness es una práctica que ayuda a tomar conciencia de los procesos mentales y logra que la persona adopte una posición contemplativa hacia los pensamientos incesantes, por lo que la libera de la mente y la conecta con el momento presente.

Por otro lado, el mindfulness presenta numerosos beneficios como la reducción de los niveles de estrés, la mejora de la capacidad cognitiva y la memoria y la estimulación de la creatividad. Además, el mindfulness puede ayudar a aliviar el dolor, a dormir y a descansar mejor y, en definitiva, aporta mayor bienestar a las personas que lo practican.

¿Cómo incluir el mindfulness en tu día a día?

Existen diferentes ejercicios de respiración que puedes practicar para integrar la práctica del mindfulness como un hábito más en tu día a día.  Puedes practicarlo en tu casa, en la calle, pero también en el trabajo o mientras te desplazas en transporte público. Son ejercicios de respiración sencillos que te ayudarán a mejorar tu calidad de vida, siempre y cuando los practiques cada día.

  • Mindfulness para empezar el día: Empezar el día con prisas puede hacer que los niveles de estrés se disparen de buena mañana. Una de las prácticas más efectivas del mindfulness es practicándolo antes de salir de casa o antes de empezar con tus actividades habituales. Para ello, puedes despertarte 15 minutos antes de lo habitual, buscar un lugar cómodo y sin interrupciones y realizar ejercicios de respiración profunda. Por ejemplo, sentado en una silla o sobre un cojín en el suelo, con la espalda recta y los ojos cerrados, inhala profundo contando hasta 6 y exhala contando hasta 6 prestando toda la atención a tu respiración. Contar los segundos mentalmente te ayudará a centrar tu mente en la práctica y evitará que los pensamientos se apoderen de ella. Puedes realizar estas respiraciones profundas durante 10 minutos.
     
  • Mindfulness en el trabajo: Los expertos recomiendan hacer pequeñas pausas en el trabajo cada 2 horas aproximadamente. Puedes aprovechar para levantarte, moverte un poco, estirar los músculos y también para practicar mindfulness. Para ello, necesitas relajarte en un espacio en silencio y sentarte con la espalda recta y los ojos cerrados antes de iniciar los ejercicios de respiración. Si tienes poco tiempo, puedes hacer uso de una alarma o temporizador y aprovechar al máximo los minutos disponibles. Si lo necesitas, también puedes ponerte los auriculares y escuchar música relajante.
     
  • Mindful eating o mindfulness en la comida: tal como indica el artículo “Mindful eating: qué es y por qué es tan beneficioso” se trata de una nueva tendencia en alimentación para disfrutar de la comida de forma consciente. En ocasiones, el ritmo acelerado del día a día impide tomar consciencia del momento que destinamos a cada cosa, como a las comidas diarias. De este modo, mindful eating no es más que alimentarse de forma consciente o adoptar una actitud observadora ante los hábitos alimenticios.
     
  • Mindfulness de camino a casa: El trayecto en transporte público, por ejemplo, puede convertirse en uno de los mejores momentos para poner en práctica los ejercicios de mindfulness. Mientras permaneces sentado, cierra los ojos y mantén la cabeza y espalda rectas. Solo tienes que prestar atención a la respiración, cómo el aire entra y sale por la nariz y observa los movimientos del abdomen cada vez que inhalas y exhalas. Por el contrario, si el camino de vuelta no implica hacer uso del transporte público, también puedes practicar mindfulness mientras caminas. Con la mente fija en tu andar, fíjate en cada paso que das y contabilízalos indicando mentalmente “derecha” o “izquierda”. Mientras pones tu atención a los pasos que das, también puedes observar tu respiración, los sonidos, la luz del sol, la brisa que corre, etc. Es posible que poco a poco disminuyas la velocidad de tus pasos y empieces a caminar de forma más calmada y con consciencia plena.

Ya has podido comprobar que el mindfulness es una práctica que puedes integrar en tu día a día, independientemente de donde estés y la actividad que estés llevando a cabo. Se trata de una técnica muy versátil y sencilla, que te ayudará a conectarte con el momento presente y vivir con mayor plenitud.