El verano ya ha llegado y con él la primera ola de calor del año. Estos son los momentos en los que debemos estar más alerta que nunca de las altas temperaturas, especialmente si vamos a hacer deporte.

No se trata de hacer un cambio drástico en nuestros hábitos de vida, de modificar en exceso nuestra dieta, o de aumentar o reducir desmesuradamente el tiempo que dedicamos a ejercitarnos. Podemos seguir haciendo lo que nos gusta, eso sí, con una clara premisa:  tomar las precauciones apropiadas para esta época del año con tal de prevenirnos de posibles golpes de calor, desvanecimientos o mareos.

Aunque no hay una temperatura exacta para determinar cuándo deberíamos empezar a tomar precauciones, podríamos tomar los 30º en el termómetro como una referencia para adoptar medidas. Aun así, en última instancia son las señales que te dé tu cuerpo a quienes debes hacer caso y respetar. Descubre, a continuación, algunos consejos para que cuides tu salud sin renunciar a tus actividades favoritas durante el verano:

  • Tomar tanta agua como sea necesario: Es probable que no siempre tengas sed, pero cuidado, esto no significa que no te estés deshidratando. Beber agua a lo largo del día, y especialmente antes y después del entrenamiento, te protegerá en buena medida de los efectos devastadores del calor extremo. Es recomendable también evitar el consumo de bebidas alcohólicas o aquellas que contengan estimulantes como la cafeína o la taurina, y que puedan contribuir a acelerar la deshidratación.
  • Adecuar el lugar y los horarios: Es muy importante eludir las horas donde el calor aprieta más (12h-17h) sobre todo si realizas deporte al aire libre. La franja horaria óptima para ejercitarte es a partir de la tarde-noche, cuando el sol baja y las temperaturas son más soportables. Si se puede, es aconsejable buscar espacios frescos o ventilados, con sombra y con unos niveles de humedad no demasiado elevados.
  • Protegerte del sol: Para las actividades outdoor debes preservar tu cuerpo de la radiación solar tanto como sea posible. Es por ello que el uso de gorras, gafas de sol y/o crema solar son extremadamente necesarias cuando practicas deportes de agua que te exponen al reflejo del sol.
  • Usar ropa funcional: Conveniente usar ropa cómoda, transpirable y de secado rápido. Para deportes de tierra, mucho mejor si evitas sandalias o chanclas y utilizas un calzado deportivo que te proporcione sujeción y estabilidad en los pies.
  • Ajustar la alimentación: Si bien es cierto que la alta ingestión de líquidos es fundamental durante el verano, alimentos como frutas o verduras te protegerán también de la deshidratación a la vez que aportan sabor a nuestras comidas, nutrientes y vitaminas esenciales. El tomate, la lechuga, la zanahoria, el melón o la sandía pueden ser muy buenas opciones veraniegas, tan saludables como refrescantes.
  • Equilibrar la intensidad: No son pocas las personas que se resisten a bajar su rendimiento, o que, errónea y peligrosamente, creen que como más suden y más se agoten más calorías están quemando. En absoluto. Todo ese líquido que rápido pierdes, rápido lo ganas. Esto supone un riesgo añadido en verano, ya que toda la actividad cardiovascular implica una aceleración de las pulsaciones y del ritmo cardíaco que debe ser controlada ante una posible ola de calor.


Recuerda también que a estos consejos hay que sumarle un buen descanso, de calidad y reparador. Aunque con el calor de las noches de verano sea más complicado conciliar el sueño, es importante descansar lo suficiente para la recuperación de los músculos y recargar energías para el próximo entrenamiento.