Es cierto que la natación es uno de los deportes más practicados en todo el mundo. Para muchos, la acción de nadar es una disciplina relajante y muy saludable para seguir un estilo de vida sano. Pues ponerse el bañador y sumergirse en el agua no es tarea complicada si necesitas tu chapuzón diario. Tanto si eres un experto en natación como si quieres empezar desde hoy a nadar en la piscina de tu gimnasio, debes tener en cuenta que, a parte de las lesiones musculares durante la practica de este deporte, también existe el temido “mal del nadador” muy común entre las personas que nadan y conocido como otitis del oído externo. Si no la has sufrido nunca, te podemos asegurar que duele (¡y mucho!) por lo que te enseñamos como proteger correctamente los oídos si no quieres coger manía a las piscinas.

A nuestros expertos de Metropolitan les encanta la natación, ya que este deporte es considerado el más completo de todos. Sus beneficios son infinitos, pues puedes mejorar tu movilidad, elasticidad y fuerza muscular. Estar dentro del agua durante un periodo de tiempo determinado genera en nuestro cuerpo un efecto antiinflamatorio perfecto para aquellas personas que sufre problemas de circulación.

Y es que la natación es un deporte de bajo impacto, por lo que lo recomendamos totalmente a aquellas personas que tiene problemas de piernas y espalda. Con estas breves líneas puedes comprobar que la natación puede ser la cura de muchas lesiones musculares, pero también es posible terminar sufriendo lesiones de oído si no nos protegemos bien. Para los que son propensos a esta dolencia, seguramente conozcan los incomodos síntomas: picazón e hinchazón, dolor intenso del oído y dolor al tragar, taponamiento, etc. El dolor constante en el oído también puede acabar provocando zumbidos, mareos y vértigos. No queremos que te pase nada de eso y aquí te dejamos nuestros consejos para prevenir la otitis:

1. El gorro de natación es imprescindible. Es obligatorio en nuestras piscinas, pero también debes saber que el gorro se tiene que poner de una manera específica para proteger tus oídos. Pues colócate el gorro cubriendo completamente las orejas y evita que se desplace cuando estés dentro del agua. Ten en cuenta que un gorro puede no ser de tu talla o, incluso, si lo has usado muchas veces es posible que haya cedido. Solución: cómprate uno nuevo.

2. Las cintas de silicona también son buenas. No estas muy seguro de tu gorro y necesitas algo más. Las cintas de silicona son como una especie de diadema y evitan a la perfección la filtración de agua en los oídos.

3. Lo más común: tapones para los oídos. Si eres especialmente sensible o tienes tendencia a tener otitis, puede que la mejor forma de evitar estos problemas sea utilizando siempre tapones. Nuestros expertos recomiendan comprarlos de silicona y los puedes adquirir en cualquier farmacia.

4. Seca bien tus oídos y no uses bastoncillos. Puede que alguna gotita de agua te entre en el oído una vez terminada tu sesión de natación. Por ello recomendamos secarte bien tus oídos y, sobre todo, no utilices bastoncillos después de tus entrenamientos. A veces, el agua puede contener bacterias y con los bastoncillos hacemos que entren dentro de nuestros oídos.