Ni el estrés, ni la falta de tiempo deben ser un impedimento para mejorar tu estilo de vida. Pretextos como “no tengo tiempo para cocinar” o “no sé cocinar” son solo excusas para acabar optando por la comida rápida y poco saludable. Y es que para que una dieta sea sana y equilibrada debe contener todos los nutrientes en las cantidades adecuadas y sin exceso de grasas. Lo primordial a considerar es que debes tener cubiertas todas tus necesidades y no tengas ningún tipo de carencia nutricional.

Llevar una alimentación saludable es muy importante para asegurar el correcto funcionamiento de tus habilidades físicas, cognitivas y mantener el peso adecuado. Lo esencial de comer saludable no es estar en línea sino sentirte bien contigo mismo y que tu organismo funcione de forma adecuada. Recuerda que, para estar al 100% de tu capacidad, además de ingerir alimentos saludables, debes combinar tus buenos hábitos alimenticios con la práctica de actividad física. Y es que es el único secreto para alcanzar el bienestar integral.

Si quieres tomar las riendas de tu bienestar y hacer un cambio de hábitos, descubre las 4 claves principales para poder seguir una alimentación saludable:

1. Come alimentos variados: No comas lo mismo durante un tiempo prolongado, ya que el cuerpo se acostumbra y tu metabolismo se puede ralentizar. Para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo, necesitamos más de 40 nutrientes diferentes y, hoy en día, ningún alimento puede proporcionarlos todos por sí solo. Por lo tanto, los alimentos que tomes deben aportarte buenos nutrientes, además de ser variados. Debes evitar a toda costa aquellos alimentos refinados y procesados. Aunque, recuerda, no todo es renunciar, puedes encontrar momentos para los caprichos (siempre que sea algo esporádico).

2. Agua, como bebida principal: Las personas adultas necesitan beber por lo menos 1,5 litros de líquidos al día (y necesitan más cantidad en el caso de que haga calor o que realicen mucho deporte). Hidratarse es primordial para vivir. El agua es evidentemente la mejor fuente de líquidos además de otras opciones como los zumos naturales, infusiones o bebidas dietéticas (aunque ninguna de ellas debe convertirse en sustituta del agua). En el caso de que tomes muchos refrescos con azúcar o “light”, es importante que empieces a despegarte de ellos lo antes posible. Recuerda que, aunque consumas refrescos “light”, también hay que tener en cuenta el gas que contienen y sus efectos de eliminación en el cuerpo.

3. Practica deporte: La ingesta de excesivas calorías y el hecho de no practicar suficiente ejercicio físico puede tener consecuencias como la pérdida de energía y el deterioro físico. Además, el deporte aporta otros beneficios para el buen funcionamiento del corazón, para el sistema circulatorio, el sistema inmunitario y para la salud en general. Lo ideal es que puedas practicarlo de forma recurrente, varias veces por semana, y con una duración media de 30 minutos por sesión.  ¡Prueba a incluir esta rutina en tu día a día y verás como poco a poco te sentirás mejor contigo mismo!

4. Los vegetales y la fruta serán tus mejores aliados: Una gran parte de las personas adultas no incluye en su alimentación la cantidad recomendada de fruta y verdura que, además, proporcionan importantes nutrientes para el organismo. Para empezar, intenta introducir en tu dieta diaria al menos de tres a cinco raciones de estos alimentos. Son la base de toda alimentación saludable.

En los centros Metropolitan encontrarás una red de especialistas en fitness, dietética y nutrición deportiva que ofrecen asesoramiento personalizado para guiar a las personas que lo necesitan hacia un cambio de hábitos. Si uno de tus propósitos para este 2020 es mejorar tu alimentación y calidad de vida, acércate a tu centro Metropolitan más cercano y podrás solicitar más información sin ningún tipo de compromiso.