Una pregunta que nos hacemos todos cuando entrenamos es con qué frecuencia deberíamos descansar. Esto dependerá fundamentalmente de la condición física actual de cada persona, pero la mejor manera de saber que necesitas un descanso es escuchar a tu cuerpo. Lo normal, si llevas poco tiempo haciendo ejercicio es que tengas que descansar al menos dos días por semana, mientras que, si eres un deportista más experimentado que ya conoce bien su cuerpo, puede bastar con un día de receso a la semana.

Nuestra nutrición es importante siempre, pero sobre todo cuando sometemos a nuestro cuerpo a un entrenamiento regular. Ya que provocamos un consumo calórico superior provocado por las sesiones de entrenamiento, nuestra dieta deberá ser acorde con estos excesos. Por ello, un asesoramiento con el departamento de Nutrición y dietética de Metropolitan es un seguro el cual deberíamos visitar.

Sea como fuere, lo importante es saber reconocer cuando necesitamos parar y tomarnos un descanso para recuperarnos bien del entrenamiento y seguir progresando, sin llegar a quemarnos. Por eso hoy nuestro equipo de expertos de Metropolitan nos desvelan 6 señales inequívocas que nos dará el cuerpo cuando necesite descansar.

1. Nuestro ritmo cardíaco en reposo es elevado.
Una frecuencia cardíaca en reposo elevada es un signo de estrés que puede deberse a un exceso de entrenamiento. Si nuestro ritmo cardíaco es más alto de lo normal, podría deberse a que nuestro cuerpo está bombeando más oxígeno al tejido muscular que necesita recuperarse en un esfuerzo por curar los micro desgarros que se producen en los músculos al ejercitarlos.

2. No dormimos bien.
Aunque pueda parecer paradójico, los trastornos comunes del sueño como el insomnio también son signos de sobreentrenamiento. ¡Esto se debe a que nuestro sistema nervioso central está demasiado estimulado intentando recuperar nuestros músculos! Si no dormimos bien o las suficientes horas durante varios días, nuestro tiempo de reacción, inmunidad, funciones cognitivas y resistencia disminuirán, que son síntomas también de un exceso de ejercicio. Dos días de descanso seguidos deberían ser suficientes para restablecer el cuerpo a un horario y ciclo de sueño normal.

3. Estamos de mal humor.
El cansancio también afectará a nuestro estado de ánimo. Una sobrecarga de entrenamiento durante un período de tiempo prolongado, podría conducir incluso a la depresión debido a un estrés prolongado en el sistema nervioso central y hormonal, aunque para llegar a este punto hay que fatigar al organismo hasta extremos exagerados. La carga de entrenamiento es una cosa gradual que puede producirse después de varios meses llevando nuestro cuerpo al límite por lo que nunca deberíamos llegar a este extremo.

4. Hemos caído enfermos.
El ejercicio regular puede ayudar a estimular nuestro sistema inmunológico, pero un exceso puede comprometer nuestra salud y provocar incluso que caigamos enfermos con mayor facilidad. Si no descansamos bien del entrenamiento veremos nuestras defensas comprometidas y aumentarán las posibilidades, por ejemplo, de resfriarnos, sobre todo en esta época del año.

5. Siempre estamos con molestias.
Los signos de fatiga y molestias no son sinónimo de conseguir mejores resultados. Es totalmente normal sentir un poco de molestia muscular al comenzar una nueva rutina de ejercicios, pero una cosa es eso y otra sentirse constantemente dolorido. Los estudios demuestran que los músculos necesitan entre 24 y 72 horas para recuperarse. Si después de ese tiempo seguimos notando molestias, debemos asegurarnos de descansar; este tipo de dolor prolongado es una señal de que nuestros músculos no se están recuperando bien. Recuerda que el dolor es la forma en que nuestro cuerpo nos dice que necesita más energía para repararse y recuperarse, así que la mejor solución para que el dolor constante desaparezca es tomarse varios días de descanso.

6. No estamos entrenando bien.
Si a pesar de los esfuerzos vemos que no conseguimos progresar y nos estamos estancando, es una señal de que hemos estado entrenando demasiado. Cuando pasa esto nuestros músculos dejan de crecer porque no tienen el tiempo suficiente para curarse y fortalecerse.