Cuando por fin das el paso y te propones empezar a practicar ejercicio físico, se suele elegir la tarde o la noche para ello. La razón es obvia: suele ser el momento en el que se ha cumplido con todas las obligaciones laborales y solemos tener más tiempo libre. Sin embargo, entrenar por la mañana tiene importantes beneficios para el organismo, tanto en el plano físico como en el psicológico, y en muchas ocasiones es recomendable planificar la actividad física a primera hora del día.

Esto no significa que sea la mejor opción para todas las personas, ya que el entrenamiento físico en general, sea matutino, de tarde o nocturno, siempre aporta muchos beneficios. No obstante, hay varias razones que afectan a casi todos por igual, como el hecho de que, debido a la práctica matutina de ejercicio, el metabolismo del cuerpo cambia y sus efectos se notan a lo largo del día.

En ocasiones se necesita más tiempo para entrenar por la mañana, ya que el cuerpo ha estado inmóvil toda la noche. Activar el organismo, los músculos y el sistema óseo y prepararlos para la actividad física requiere de un período de calentamiento más extenso si se quiere aprovechar hasta el último de los movimientos. A muchas personas les cuesta salir a entrenar bien temprano: en invierno, porque el frío es más intenso a primera hora del día; y en verano por el calor y el cambio de horarios y rutinas. Pero si consigues vencer la pereza y levantarte temprano para entrenar, los beneficios son innumerables.

¿Cómo se beneficia el cuerpo al practicar ejercicio físico por las mañanas?

  1.  Durante las primeras horas del día, aumenta su capacidad para utilizar la grasa corporal como combustible y energía, hecho que ayuda significativamente a la hora de entrenar, sobre todo en los ejercicios cardiorrespiratorios y de resistencia.
  2. Entrenar por la mañana estimula el metabolismo del cuerpo, más que los entrenamientos de tarde o nocturnos. A su vez, se queman más calorías extra, ya que los efectos de la práctica de actividad física son más fuertes durante el día que durante la noche. Haber activado el metabolismo por la mañana, acelera la digestión y ayuda a utilizar la energía de los alimentos de forma más rápida.
  3. Más allá de los beneficios físicos, entrenar por la mañana también presenta muchas ventajas para el bienestar mental. Un reciente estudio publicado en la revista especializada ‘The Pshycological Society’ confirma que practicar deporte entre las 7 y las 8 horas de la mañana ayuda a sentirse más alerta y lúcido durante todo el día. En este sentido, según la investigación, las personas que entrenan por la mañana toman decisiones más inteligentes y saludables gracias al estímulo que producen las endorfinas segregadas.
  4. Si tu objetivo es perder peso y reducir la grasa corporal acumulada, así como aumentar tu resistencia en el entrenamiento y sentirte con un mejor estado de ánimo durante el día, entrenar por las mañanas es una opción muy favorable para conseguirlo.
  5. Una vez que te acostumbres a entrenar por la mañana, tus biorritmos se acostumbrarán de tal manera que apenas necesitarás una alarma para despertarte. Recuerda que practicar ejercicio físico matutino repercute en un mayor control de tu descanso diario, ayudando a tu cuerpo a cumplir con las 8 horas de sueño recomendadas. Por ello, cuando te habitués a entrenar por la mañana, tu propio cuerpo será quien se autorregulará y se despertará de manera más relajada.

Por encima de todo, debes encontrar el momento en el que te sientas más comprometido y motivado para entrenar, ya que esa es la clave para el éxito y la consecución de tus objetivos. Si tus horarios y rutinas te impiden poder encontrar un hueco para entrenar por la mañana, no dejes de hacerlo. Encuentra tu espacio y momento del día para practicar ejercicio físico, ya sea en el gimnasio, en casa o al aire libre.