Son muchas las personas que ya bien sea por razones de salud, estética, para mejorar sus condiciones físicas o por la recuperación de una lesión han encontrado en el entrenamiento de fuerza un modo de superar los obstáculos que les impedían lograr sus objetivos. 

Por ello, el equipo de expertos en fitness y nutrición de Metropolitan quiere desmontar algunas creencias o bulos más populares y erróneos sobre el entrenamiento de fuerza o los ejercicios con pesas para hacer justicia a una práctica deportiva que tiene muchos beneficios. ¡Sigue leyendo!

1. Entrenar con pesas multiplica el volumen corporal.

Para que haya un aumento de masa muscular considerable es necesario entrar en un estado de superávit calórico, algo que se consigue quemando menos calorías de las que consumimos diariamente. Por esta razón, por muchas pesas levantes, será la combinación entre los hábitos alimenticios y el tipo entrenamiento la que determinará el aumento de tu volumen corporal.

2. El entrenamiento de fuerza hace perder flexibilidad.

Ejercitarse con pesos libres o máquinas no es sinónimo, en absoluto, de convertirse en alguien rígido o con más dificultades de movilidad. De hecho, es justo lo contario, ya que, si se ejecuta la técnica correcta en cada ejercicio, con el peso adecuado y con un rango de movimiento completo, se puede llegar a incrementar la flexibilidad. ¿A qué se debe este mito, entonces? La respuesta está en la mala práctica del ejercicio. Levantar una carga de peso demasiado alta que impida a las articulaciones realizar un rango de movimiento completo puede incidir en el acortamiento muscular. En cualquier caso, hacer estiramientos antes, durante y después del entreno te ayudará no sólo a mantener, sino a también a desarrollar el nivel de flexibilidad.

3. Las mujeres que entrenan con pesas pierden su feminidad.

Para romper con esta falsa creencia es necesario tener claro un principio muy básico: nadie, ni mujeres ni hombres, aumentan su tamaño muscular con un abrir y cerrar de ojos. Es decir, llegar a tener un cuerpo musculado es fruto del trabajo constante, algo que cualquier persona hace de forma consciente para conseguirlo. Dicho esto, el entrenamiento de fuerza presenta un sinfín de ventajas que también son aplicables tanto a mujeres como a hombres, a nivel estético y funcional:  mejora de la postura, aumenta el gasto calórico, tonifica y fortalece la musculatura, previene lesiones, entre muchas otras que te ayudarán no solo a mejorar el rendimiento deportivo, sino también en tu vida diaria. 

4. Cuando se dejan las pesas, el músculo se convierte en grasa.

Para empezar, los músculos, de ninguna forma se pueden transformar en grasa, pues se trata de dos tejidos distintos. La raíz de esta creencia está en una consecuencia lógica de la falta de entrenamiento de fuerza combinado con el abandono de una alimentación saludable. Es decir, al reducir o suprimir el entreno con pesas se pierde tono muscular, y si se acompaña de malos hábitos alimentarios, el resultado es un aumento de grasa corporal. Por ello, es tan importante la constancia tanto en el entrenamiento como en la alimentación.

5. El entrenamiento de fuerza daña las articulaciones.

Justo lo contrario. Cuando los movimientos con peso se realizan con una técnica correcta, garantizando así la seguridad a la hora de entrenar, lo que se consigue es reforzar las articulaciones gracias a la mejora de la resistencia en los ligamentos. De hecho, a diferencia de las pesas, hay otros deportes que implican saltar o correr donde las articulaciones reciben más impacto que un entreno más estático como el de fuerza.

¿Quieres empezar a entrenar con peso y no sabes por dónde empezar? Recuerda que en tu centro Metropolitan encontrarás técnicos expertos en fitness y entrenamientos personal que te podrán asesorar a la hora de realizar una rutina de entrenamiento de fuerza. Si no estás familiarizado/a con ello, ¡anímate a probarlo y descubre todos sus beneficios!