La astenia otoñal es un síndrome bastante común relacionado con el cambio estacional y climático típicos de la temporada. Y es que cuando llega el otoño muchas personas se sienten más cansadas, apáticas o con menos energía de lo normal.
Los cambios de temporada suelen trastocar el organismo haciendo que le cueste más de la cuenta adaptarse a la nueva estación. En otoño, especialmente, con la bajada de temperaturas, la llegada de las lluvias o la disminución de horas de luz solar, puedes notar más fatiga, agotamiento y sin ganas de hacer planes. Si eres consciente de estos cambios y te preocupan, puedes relajarte, no eres el único y hay solución.

Para empezar, la astenia otoñal no es una enfermedad, es un síndrome y suele tener una duración de pocas semanas, el periodo que el cuerpo necesita para ajustarse al cambio estacional. Tiene explicación científica y se produce por la falta de melatonina, la hormona encargada de regular el sueño. Con la disminución de luz solar, la melatonina aumenta, y con ella la sensación de cansancio. Por otro lado, la serotonina disminuye, generando así somnolencia, fatiga y cansancio en general. Frecuentemente, este desajuste hormonal, va asociado también a una mayor dificultad para concentrarse y una reducción de las defensas.

Recuperar los hábitos de vida saludables es básico para afrontar la astenia otoñal. Practicar ejercicio físico de manera regular, respetar las horas diarias de sueño, dedicarle tiempo al ocio y las aficiones, así como mantener una actitud positiva son hábitos que te ayudarán en gran medida a prevenir o superar este síndrome.

La alimentación, por su parte, es clave para mantener un buen estado de salud físico y emocional, convirtiéndose en un importante factor a tener en cuenta para combatir la astenia otoñal. La dieta debe ser sana y equilibrada, priorizando alimentos ricos en vitaminas y minerales como frutas y verduras. Sin embargo, hay alimentos que por su aporte nutricional son más beneficiosos y eficaces que otros para aportar un plus de energía y buen ánimo.

  • Legumbres y frutos secos para aumentar la energía. Está demostrado que para que el cuerpo funcione correctamente necesita alimentarse a diario de proteínas de buena calidad. Las legumbres y los frutos secos son alimentos ricos en proteína vegetal de alta calidad, baja en grasas saturadas y rica en hierro y minerales, una gran fuente de energía 100% saludable.
     
  • Alimentos ricos en Omega 3 para un buen ánimo. El pescado azul es un buen aliado para combatir la astenia otoñal. Pescados como el salmón, atún, caballa o sardinas destacan por su riqueza en ácidos grasos Omega 3, un nutriente esencial que actúa como un poderoso neuroprotector ayudando a mejorar las funciones cognitivas del cerebro, protegiéndolo de daños oxidativos e inflamación. Otros alimentos ricos en ácidos grasos Omega-3 son el aguacate, la calabaza, las semillas de chía, el aceite de oliva.
     
  • Vitamina C para reforzar el sistema inmunológico. La vitamina C es esencial para protegernos frente a los cambios de temperatura y para la producción de glóbulos blancos, los encargados de defender el organismo de agresiones externas. Existen multitud de frutas y verduras con un alto contenido en vitamina C, tales como naranjas, mandarinas, uvas y kiwis. Sin embargo, también hay una larga lista de verduras y hortalizas ricas en vitamina C que puedes incluir en tu dieta para mantener a raya las defensas. El pimiento, el brócoli, la espinaca, el ajo o la albahaca son grandes fuentes vitamínicas y los aliados perfectos para reforzar tu sistema inmunológico.
     
  • Alimentos para combatir el estrés. En muchas ocasiones, la vuelta a la rutina tras el verano viene acompañada de fatiga y estrés. El ritmo frenético del día a día, los horarios y las obligaciones pueden provocar generar ansiedad y estrés propios de la astenia otoñal. Para minimizar sus efectos, existen alimentos que ayudan a combatir el estrés como los espárragos, por su alto contenido en ácido fólico, fibra y vitamina B; el yogur natural que ayuda a regenerar la flora intestinal y favorece la producción de serotonina; el chocolate negro, alto en antioxidantes y magnesio, que reduce los niveles de hormonas del estrés; limones y naranjas, cítricos ricos en antioxidantes y vitamina C, para estimular el sistema inmunológico y frenar los niveles de cortisol; o el plátano, que aportan potasio y triptófano con un gran efecto antiestrés.