Disfrutar de una vida larga y saludable es algo que todas las personas ansían, y exsten muchas acciones que se pueden poner en marcha para aumentar las posibilidades de conseguirlo.

Sin embargo, modificar los hábitos de vida, a veces, puede ser uno de los aspectos más difíciles de lograr, aunque no imposible. Cualquier momento puede ser el momento perfecto para mejorar tus hábitos de vida hacia un estilo de vida más saludable, invirtiendo en salud y bienestar.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) asegura que es suficiente con mantener una dieta sana, un peso adecuado y una cierta actividad física a lo largo de la vida para poder prevenir las patologías más graves. Y es que empezar a llevar una vida más activa y saludable no solo ayuda a mejorar el estado de forma y salud de las personas en el momento que la ponen en práctica, sino que fomenta una esperanza de vida más larga y beneficiosa.

Nunca se es demasiado joven, mayor, o fuera de forma para empezar a disfrutar de un estilo de vida saludable. Solo tienes que realizar pequeños pero significativos cambios en tu día a día para poder ver los primeros resultados.

1. Aliméntate de forma saludable y equilibrada
Hacer un cambio de vida hacia un estilo más saludable pasa indiscutiblemente por seguir una alimentación correcta. Comer saludable y equilibrado, con alimentos ricos en vitaminas y minerales, es fundamental para mantener el sistema inmune fuerte y prevenir posibles enfermedades.  Si no sabes por dónde empezar, puedes inspirarte en el menú healthy que te propone Metropolitan para iniciar una alimentación saludable.

2. Ejercita tu cuerpo y tu mente
Que practicar ejercicio físico regular ayuda a las personas en cualquier etapa de la vida es un hecho. Los beneficios del deporte son independientes de la edad, el género y la forma física de las personas. La práctica de actividad física aumenta la salud cardiovascular y pulmonar, incrementa la resistencia y fuerza muscular, ayuda a perder peso, reduce los niveles de colesterol, así como el riesgo de padecer enfermedades a corto, medio y largo plazo. Pero un estilo de vida saludable no solo se basa en el cuerpo, sino también en la mente. Y es que la mente es un músculo más del organismo. Varios estudios demuestran que las personas que desarrollan actividades que requieren esfuerzo mental conservan más vitalidad mental cuando envejecen. Estas actividades pueden ser la lectura, la escritura, la pintura, pero también el cálculo mental o practicar meditación a diario. Con estos consejos para impulsar la salud emocional descubrirás que el bienestar interior es fundamental para conseguir un equilibrio físico y mental.

3. Aléjate del estrés
Mente sana in corpore sano. El estrés crónico es uno de los principales enemigos de la salud y el bienestar integral. Si se experimenta unos grados de estrés altos y a diario puede afectar a la salud provocando fatiga, nerviosismo, insomnio, ansiedad, dolores musculares, etc. Además de añadir a tu rutina diaria los hábitos descritos anteriormente, una buena forma de mantener el estrés a raya es mediante la práctica de meditación. Dedicar unos minutos del día a respirar de forma consciente, haciendo algunas series de respiraciones profundas y centrando la atención en la inhalación y la exhalación, es una práctica muy simple de la que cada vez existen más evidencias científicas que favorece el funcionamiento del sistema nervioso ya que calma la actividad mental, además de mejorar la capacidad pulmonar y oxigenar todas las células del organismo.

4. Olvídate de los malos hábitos
Hábitos como fumar, beber alcohol o llevar una vida sedentaria no hacen más que perjudicar la salud y la calidad de vida. Abandonar este tipo de hábitos es el cambio hacia una vida más saludable. Practicar ejercicio y seguir una dieta equilibrada pueden ser grandes aliados para combatir el síndrome de abstinencia que puede provocar abandonar los malos hábitos. Mentalizarse y tener muy claro el objetivo, conseguir un estilo de vida más sano y activo, te ayudarán a superar hasta los retos más complicados.  

5. Hidrátate a diario
La hidratación corporal es uno de los aspectos clave para mantenerse bien física y mentalmente. Pero, a veces, es una cuestión que pasa desapercibida o no se asocia como hábito saludable. Y es que el cuerpo necesita hidratarse constantemente, para ello es importante beber agua (unos 2 litros al día) y complementar la hidratación con el consumo de otros líquidos como infusiones, caldos o zumos de fruta natural. Mantener el cuerpo bien hidratado ayuda a eliminar las toxinas del organismo y promueve el buen funcionamiento gastrointestinal y renal. 

6. Reduce el consumo de azúcar
No es ningún secreto: el azúcar es dañino para la salud. Y gran parte de lo que comemos y bebemos contiene un porcentaje de azúcares añadidos que, en algunos casos se elevan a niveles cada vez más preocupantes para las instituciones y organizaciones dedicadas a la salud y a la nutrición. Por ello, evitar el consumo de bebidas edulcoradas, zumos envasados, salsas, alimentos ultraprocesados o el fastfood es una buena práctica para empezar a reducir el consumo de azúcar. Esto puede requerir un poco de sacrificio o fuerza de voluntad, dependiendo de cuánto azúcar consumas al día, ¡pero lo puedes conseguir!

7. Controla tu peso
Mantenerse en el peso adecuado es fundamental para estar sano. El sobrepeso o la obesidad es un factor de grave riesgo cardiovascular y la base del desarrollo de varias patologías como la diabetes, la hipertensión u otras enfermedades cardiovasculares. Además, la reducción del peso corporal cuando se sufre de sobrepeso mejora la fatiga o los dolores musculares o articulares provocados por el sobrepeso. 

8. Descansa lo suficiente
Un sueño reparador contribuye a reducir la reducir la posibilidad de padecer cualquier dolencia, ya que un cuerpo y una mente descansados reaccionan más rápidamente y con una respuesta más efectiva ante una enfermedad. Para conciliar el sueño, los expertos en salud recomiendan apagar las pantallas de los dispositivos móviles como mínimo una hora antes de irse a dormir y practicar una respiración profunda y lenta, una vez acostados. Una simple práctica con gran poder para disfrutar de un descanso reparador.

9. Respeta los descansos también en el trabajo
Si trabajas muchas horas al día sentado frente al ordenador, lo mínimo que debes hacer es tomar períodos de 30 a 40 minutos de descanso dentro de la oficina, o salir a tomar el aire de vez en cuando. Las personas que pasan demasiado tiempo sentadas frente al ordenador sin moverse pueden experimentar consecuencias negativas para su salud y bienestar.  Y es que realizar una jornada laboral de 8 horas durante 5 días a la semana pone cada vez más en evidencia la importancia de incorporar el ejercicio físico en el día a día para contrarrestar los efectos del sedentarismo. Aquí puedes consultar algunos de los mejores ejercicios para activar el cuerpo tras 8 horas sentado.

10. Hazte un chequeo médico
Al menos una vez al año es recomendable visitar a tu médico de confianza y realizarse un examen clínico general. Este consejo es vital para mantener la salud en buen estado, disfrutar de una buena calidad de vida y prevenir cualquier dolencia o enfermedad futura. 

Si has tomado la decisión de aplicar cambios en tu vida hacia un estilo de vida más saludable, ¡enhorabuena! Nunca es tarde para hacerlo. Estos consejos te ayudarán a adoptar el máximo número de hábitos saludables en tu vida, ya que cuantos más añadas, más saludable estarás y las probabilidades de tener una esperanza y calidad de vida superiores aumentarán.