Con la Navidad a la vuelta de la esquina, es inevitable contar los días que faltan para que lleguen las vacaciones y, con ellas, las compras de última hora, las comidas en familia o las tardes descansando en casa. Son días distintos, desconectamos de la rutina diaria y es fácil olvidarse de cuidar nuestra forma física. Los excesos no tendrán piedad de ti si bajas la guardia, así que más vale plantarles cara lo más pronto posible: durante la Navidad y no después.

Mantente activo: camina, corre, disfruta de los circuitos del spa…

Obviamente, practicar deporte será un buen aliado para contrarrestar los excesos de estos días. En Metropolitan, ya sabes que te lo ponemos fácil: clases dirigidas para pasar un rato divertido, entrenamiento en máquinas para seguir en forma o un baño en el spa para relajarte. Son muchas las opciones, así que no hay excusas, ¡mantén activo tu metabolismo!

Compensa comidas copiosas con cenas ligeras.

Otro aspecto importante que tendrías que tener en cuenta es la alimentación. Las comidas de Navidad acostumbran a ser copiosas e hipercalóricas, así que no estará de más cuidar un poco lo que comemos. Sabemos que el menú de la abuela de toda la vida es complicado de cambiar, pero en nuestras manos está no abusar y poder equilibrar nuestra dieta con alimentos más ligeros y saludables en el resto de comidas del día.

El cordero asado, el marisco, los embutidos, los turrones y los polvorones son algunos de los alimentos fijos en Navidad. Para darle un poco de tregua a nuestro estómago será necesario alternar nuestra dieta con recetas ligeras y más saludables. Por eso, tras comidas copiosas lo mejor es contrarrestar con otras comidas más ligeras. Por ejemplo: si el día 25 disfrutamos con la familia de una comida deliciosa pero con alto contenido en grasas, lo mejor será preparar una cena con alimentos naturales, frescos y ligeros -y si hay que cocinarlos, que sean con cocciones saludables-.

Las ensaladas ligeras pueden ser una buena opción. Las puedes preparar a tu gusto, con queso, frutos secos, semillas… deja volar tu imaginación pero no te olvides de que tiene que ser ligera. Si nos descuidamos, enseguida se disparará el número de calorías.

Si tienes que cocinar, sobre todo carne y pescado, preferiblemente que sea a la plancha o al vapor. Es muchísimo más sano. De este modo evitaremos grasas extras porque podemos reducir el uso aceite o incluso prescindir de él. Habitualmente nuestra digestión agradece mucho mejor estos tipos de cocción, además de ser una cocina rápida y limpia, y con unos resultados finales muy sabrosos.

Lo importante también a la hora de preparar platos de carne o pescado es evitar complementos calóricos. Incorporar verduras y frutas a estos platos puede ser muy interesante para tener un buen aporte de vitaminas y por supuesto, fibra. Además, condimentar con hierbas y especias te permitirá darle un toque distinto a las recetas y disfrutarás de sus poderes antioxidantes.

Come sin prisas: mastica y saborea cada bocado

Algo muy importante y simple pero que a veces pasamos por alto es comer despacio. Es esencial para tener una digestión agradable y ágil, además de evitar la típica sensación de sentirse muy lleno. Según el tipo de alimento, se recomienda masticar entre 15 y 30 veces. Tómatelo con calma y sin prisas.

Con estos consejos básicos podrás disfrutar de las comidas de Navidad y controlar tu metabolismo sin renunciar a los pequeños placeres y al disfrute de estas fechas tan señaladas.